Narrador y poeta temprano que publicó despacio y bien. Se estrena con el poemario El regreso (1964) y dos años más tarde Del monte y los caminos, a los que siguieron Cancionero de Sagres (1969), Dibujo de figura (1972), Cantar y seguir (1972), Antología de la seda y el hierro (1986), Una tarde a las ocho (1995). En 2006 recoge toda su obra lírica en Meteoros ‒Premio Quevedo‒.
Ha cultivado también la novela: Un sitio para Soledad ‒finalista Premio Nadal, 1969‒, La costa de los fuegos tardíos (1973) y País de los Losadas (1978). Pero es en el cuento donde se le tiene por un auténtico maestro: Una ventana a la carretera (1967), El ingeniero Balboa y otras historias civiles (1976), Historias veniales de amor (1978), Los brazos de la i griega (1982), El síndrome de Estocolmo ‒Premio Fastenrath de la RAE, 1988‒, Picassos en el desván (1991), Las ciudades de poniente ‒Premio Torrente Ballester, 1994‒, Relatos sin fronteras (1998), Me gusta contar (1999), Cuentos de La Cábila (2000), La divisa en la torre (2007). En Todos los cuentos (2012) se reúne su obra corta.
Obtuvo el Premio Castilla y León de las Letras (1999).