Su arrolladora personalidad y su inquebrantable compromiso político se han superpuesto a una poderosa obra literaria: original, exigente y con poca concesión a la galería. Doctor en Farmacia, su ejercicio profesional se desarrolla en San Sebastián, donde su postura frente al nacionalismo radical le pone en el punto de mira de los violentos. Este entorno social condiciona sus primeros títulos: Cacereño (1970), Lectura insólita de ‘El Capital’ (1976) con la que obtiene el Premio Nadal, o La costumbre de morir (1981).
En 1984 resulta finalista del Premio Planeta con El año del wolfram, penetrando en sus quehaceres literarios sus raíces bercianas. Él mismo se define: cacabelense nacido en Madrid. Llegan así Viaje a una provincia del interior (1990), El otoño siempre hiere (2002), Cuaderno secreto (2003) e incluso La estrategia del outsider o la vuelta al mundo de Naraya sola (2012).
Pero la asfixiante realidad vasca vuelve a imponerse en un nuevo ciclo creativo: La mar es mala mujer (1987), La carta (1990)...
La astucia para manipular los resortes psicológicos y la habilidad para generar tensión narrativa, hacen de él un brillante cultivador de la novela negra: Escrito en un dólar (1983), El síndrome de Scott (1993) o Tantos inocentes (1996) que se alza con el Premio Novela Negra Ciudad de Gijón.
Con La Gran Vía es New York (2004) obtuvo el premio Gómez de la Serna/Villa de Madrid. En 2006 fue merecedor del Premio Nacional de las Letras y, al año siguiente, el Premio Castilla y León de las Letras.
Cofundador de los movimientos ciudadanos Foro de Ermua y ¡Basta ya! Se le ha concedido la Medalla al Mérito Constitucional.