Logra publicar sus primeros cuentos, siendo apenas una adolescente. Ampliará sus estudios de Letras en Madrid. Desde esos precoces inicios, ya da muestras un personalísimo universo narrativo. Despliega un estilo sensual y luminoso, haciendo casar las palabras con insólito refinamiento.
Numerosos galardones refrendan su maestría en el relato breve: Ciudad de León, Ignacio Aldecoa, Ciudad de san Sebastián, Lena, Jauja, Calderón Escalada... En 1977 publica su primera novela, La oscuridad somos nosotros (Premio Ciudad de Irún), suscitando de inmediato la atención de los críticos. A la que siguen Ácidos días (1980), Premio Novelas y Cuentos; Gente oscura (1981), Premio Miguel Delibes; Una mujer malva (1981), Premio Ciudad de Barbastro; Manuela y el Mundo (1985), Premio Felipe Trigo; Alguien sube (1985), premio Ateneo de Valladolid. Se convierte en una reconocida representante de lo que en el momento se ponderó como literatura femenina. Con el Amante asombrado (1994) el andamiaje creativo se sofistica, y por esa senda siguen Amor quieto (1997), Asomada al invierno (2001) y La muerte y las cerezas (2009).
Su capacidad para congeniar plástica con lírica se manifiesta en Ventanas y palabras (1986), Valladolid desde la noche (1998) y Hombres de viento (2005). Amén de sus dos poemarios: Después, el silencio (1978) y No estás (2001).
A destacar su biografía de Jorge Guillén (1982) y un libro de tono autobiográfico: Ángeles oscuros (1998). También sus incursiones en la literatura infantil y juvenil: Mermelinda (1994), Un susto azul (1998), Sueños de mariposa negra (2003), Olas bajo la cuidad (2003)... Cuentos (2003) y Lo tuyo soy yo (2003) recogen una selección de su obra corta.
Se le ha concedido el Premio Rosa Chacel (1998) y el Premio Castilla y León de las Letras (2002).