Una hermosa monografía sobre un territorio de deslumbrante patrimonio natural, monumental y humano. Una rigurosa recuperación de personas e instituciones que hicieron de la montaña leonesa el territorio mejor alfabetizado de España. Una celebración del monumento neoclásico más estimable de la provincia: la catedral de la montaña. Y un deslumbrante reportaje fotográfico en una edición que ofrece un nuevo paradigma para la divulgación de los valores locales.

Marta Priento Sarro

Formato: 220 X 200 mm
Extensión: 216 páginas
Encuadernación: rústica cosida
PVP: 17,00 €

ISBN: 978-84-941432-6-7

 

 

 

Puede decirse que esta obra nace de la necesidad de explicar cómo, en una remota aldea de la cordillera Cantábrica, fueron posibles unas instituciones tan avanzadas y un ambiente cultural tan refinado. Y esa es la titánica tarea que se impuso su autora, indagadora sobre las instituciones educativas leonesas.

La inexcusable descripción paisajística, sirve en este caso, por su riqueza mineralógica, para enlazar con los primitivos pobladores, antes de sugerir las notas históricas que dan asiento al libro. Capítulos nucleares son los dedicados a un miembro de la recién creada Real Academia Española de la Lengua, al obispo de Tuy y promotor del templo parroquial y a la fundación y dotación de la escuela de primeras letras y la cátedra de latinidad.

{tab Indice}

Praefatio ad lectorem; Donde habita la sorpresa; Terra nostra propia quam habemus in Loides; A la primera dijeron que la población se llamaba lugar de Lois; Alonso Rodríguez Castañón, un hombre de leyes; Pedro Manuel Acevedo, de la Real Academia Española; Juan Manuel Rodríguez Castañón, obispo de Tui; La biblioteca del párroco de Lois Lorenzo Alonso, año de 1776; Establecimientos educativos I: la Escuela de Primeras letras; Establecimientos educativos I: la Universidad de la Montaña; Mariano Álvarez Acevedo, el liberal porfiado.

{tab Muestra}

Dónde comienza la historia de Lois es algo difícil de precisar aunque probablemente estuviese ya poblado –tal vez visitado de forma ocasional por grupos recolectores de minerales– en el Bronce Final (900-700 a.C.). La razón para tal aseveración se asienta en la aparición en los años 60 del pasado siglo del llamado Caldero de Lois. La caldera fue descubierta en las minas de cinabrio de Llorada, que explotaba la Sociedad de las Minas de Mercurio de Lois, en el transcurso de los trabajos que se estaban llevando a cabo en las mismas. El profesor Hermanfrid Schubart , que trabajaba en el Instituto Arqueológico Alemán , conoció el hallazgo y realizó su estudio, que fue publicado en la revista Madrider Miteilungen [nº 2, 1961] en un artículo titulado “Atlantische Nietenkessel von der Pyrenäenhalbinsel” o, traducido al español, “Calderas atlánticas remachadas de la Península Ibérica”.

La caldera fue vista tras su aparición por numerosas personas (al parecer permaneció varios meses en un almacén junto a la mina y se utilizaba para guardar puntas) y, tiempo después, sencillamente desapareció aunque en ningún foro se realice tal aserto. De hecho, en la exitosa exposición Astures, celebrada en Gijón (Asturias) en 1996 podía verse una caldera de similares características, la famosa caldera de Cabárceno, denominada así por haberse encontrado precisamente en Cabárceno (Cantabria) en el año 1912, con ocasión de los trabajos efectuados en la mina “Crespa”. Junto a esta figuraba únicamente un dibujo de la caldera de Lois y en la descripción de la pieza se indicaba (como consta también en el catálogo publicado para la exposición) que formaba parte de una “colección privada”, cuyo nombre o el de su propietario no se señalaba. El dibujo de la caldera allí expuesto es, evidentemente, el realizado para el estudio de Schubart, cuya descripción es, además, repetida constantemente por cuantos han dedicado alguna línea a las calderas de chapa de bronce con remaches.

{tab Reseñas}

“Marta Prieto Sarro firma una exhaustiva monografía, editada por Rimpego, sobre el pueblo ilustrado por excelencia del Norte de León”.

Emilio Gancedo, DIARIO DE LEON [25/XIII/2014].

“¿Demasiadas cosas? No te preocupes, están todas (muchas, casi todas) recogidas en un impagable libro que hace unos días se presentó en la iglesia del pueblo...”.

Fulgencio Fernández, LA NUEVA CRÓNICA [10/IX/2014].

 

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